Cuando el esfuerzo por anonimizar se concentró en flujos interactivos que requieren baja latencia (i.e. la navegación web), surgieron los proxies de un salto. Son servidores proxy que concentran una gran cantidad de flujo entrante, aumentando el conjunto de anonimato (la cantidad de personas entre las que un usuario determinado está escondiendo su identidad) al tiempo que remueven la información que indica el origen de los datos y retransmiten. Una buena forma de acceder a los mismos es a través de una conexión por VPN, de manera que la conexión inicial esté encriptada.

Presentan algunos problemas, como ser un punto único de falla, ser vulnerables a un observador global que pueda correlacionar el tráfico entrante y el saliente, y además, es necesario confiar en que el servidor proxy sea honesto.
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